la cultura no muerde

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viernes, 25 de febrero de 2011

En Extremadura Alumnos de animación sociocultural piden hacer actividades en la ciudad

Son jóvenes de 18 a 22 años, con ganas de trabajar. Ahora se están formando. Por eso, demandan oportunidades para poder poner en práctica esos conocimientos. Son los alumnos del ciclo formativo de animación sociocultural del Instituto de Educación Secundaria (IES) Francisco de Orellana. Solicitan que el Ayuntamiento, así como otro tipo de colectivos, cuenten con ellos para llevar a cabo actividades. «Una de las características de este tipo de ciclos es que está abierto a la demanda de la sociedad. Por ello, vamos donde nos requieran», señala su profesora, Pilar Pérez.

Estos jóvenes están dispuestos a llevar a cabo talleres, juegos y dinámicas en la ciudad para distintos grupos de población. «Ahora, en Trujillo, hay muy pocas para hacer», señala una de los alumnas. Por ello, proponen la puesta en marcha de actividades por las tardes o por las noches e, incluso, algunos fines de semana.

También se sienten capacitados para «promocionar la ciudad con los turistas», mediante la realización de iniciativas. Y es que, la sensación que transmiten estos jóvenes es que el ciclo está infravalorado en la ciudad. La docente destaca que «este tipo de módulos, tan sólo, está en Trujillo y en Badajoz». Por eso, cree interesante para el municipio que estos estudiantes colaboren con las diferentes instituciones locales y comarcales. «Nosotros estamos abiertos a todos», añade otro alumno.

Además de trabajar con jóvenes, pueden desarrollar proyectos de animación con mujeres maltratadas, discapacitados, drogodependientes y mayores, entre otros sectores de la población. De hecho, en alguna ocasión, han llevado a cabo juegos y talleres en el centro de día de la localidad. Sin embargo, reivindican colaborar en más proyectos.

Asociación

Tanto la profesora como los alumnos consideran que hay mucho «intrusismo» en este tipo de trabajos. «El futuro está crudo y, en las pocas plazas que se ofertan, no exigen la titulación de animación sociocultural», explica el alumnado. Por ello, Pilar Pérez cree necesario que los estudiantes que han pasado por este ciclo durante los últimos cinco años formen una asociación «para que se reconozca sus derechos ante las administraciones». Esta iniciativa ya se comenzó el año pasado pero no fructificó. «Una vez que terminamos las prácticas es complicado que estemos unidos», señala una estudiante. A pesar de ello, consideran buena la unión.



(ESTO ESTA ESCRITO EN EL BLOG DE ANIMACIÓN SOCIOCULTURAL E INTEGRACIÓN SOCIAL PROFESIONAL EL 22 DE ABRIL DEL 2009.
ANIMO A LAS PROFESORES/AS DEL FRANCISCO DE ORELLANA PARA QUE COMENTEN EN MI BLOG TODAS SUS INQUIETUDES Y OPINIONES SOBRE LA ANIMACIÓN SOCIOCULTURAL)

ANIMACION SOCIO CULTURAL COMO PARTE ESENCIAL DE LA EDUCACION SOCIAL

El educador social es un agente educativo que interviene en la realidad socio cultural, para mejorarla y ayudar en la emancipación de las personas con dificultades sociales o en riesgo de exclusión social. Esta figura surge a finales de los años 1980, afianzándose en la década de los 90, como respuesta a la necesidad social de una figura diferente al trabajador social y al monitor. Es de gran necesidad en nuestra sociedad ya que es mediador entre la población y el estado y su fin último es no ser necesario.La animación sociocultural es parte esencial de la educación social; forma parte de aquello por lo que la educación social es lo que es; se encuentra en la educación social de manera permanente e invariable; constituye la naturaleza propia de la educación social. Sin la animación sociocultural, la educación social no existiría como la conocemos actualmente en nuestro país, sería otra cosa.
El educador social es una figura esencial en la sociedad para generar dinámicas sociales más humanas y más solidarias, trabajando en equipos multidisciplinarios en los distintos ámbitos de la educación social.
El educador social trabaja en los campos de la
Es evidente que los componentes culturales, ideológicos y sociopolíticos están siempre presentes en la educación social y que si queremos ejercer nuestra profesión con calidad, buscando procesos de cambio social, debemos incorporar la reflexión sobre la política institucional vinculada directamente con la práctica diaria.Tenemos que reflexionar críticamente sobre cómo debemos abordar la relación de la educación social con la política, en cómo nos afecta en los distintos ámbitos en los que trabajamos, en cómo podremos intervenir para proponer soluciones, asumiendo que tenemos el derecho y el deber de hacer política y que ejerciendo la profesión de educador social estamos haciendo política.
Lógicamente, el trabajo con la comunidad no es un ámbito exclusivo de la Educación Social. Más que en cualquier otro caso, se hace obvia la necesidad de la interdisciplinariedad. El hecho comunitario desde la perspectiva de un educador social presenta una doble concepción: por un lado, ha de ser un objetivo general de la intervención, la transformación en positivo de la comunidad en y con la que se interviene; por otro, debe suponer una metodología, un conjunto de posicionamientos, mecanismos y estrategias para llegar a producir esta transformación desde la participación activa de la comunidad misma.
Con este trabajo quiero prestar mi voz y solicitar especialmente a los educadores sociales para que expliquen por cualquier medio sus vivencias en esto que llamamos el trabajo con la comunidad. La perspectiva comunitaria de las intervenciones educativas del educador social parece incuestionable: el educador social ha de procurar por la socialización (el en) de las personas con las que trabaja en su realidad socio comunitaria, pero a la vez que debe incidir sobre el sistema social como agente de cambio; es decir, que trabaja con la comunidad, actuando aquí y ahora la comunidad como sujeto o agente con entidad propia.


En resumen, la acción comunitaria adquiere sentido cuando se desarrolla a partir de un colectivo humano que comparte un espacio y una conciencia de pertenencia, que genera procesos de vinculación y apoyo mutuo, y que activa voluntades de protagonismo en la mejora de su propia realidad. Únicamente a través de un cambio en la actitud y el comportamiento social hacia la diferencia, podemos prever, con un cierto optimismo, un futuro más justo y solidario. Todo apunta a una utopía de difícil materialización. Una apuesta arriesgada, un reto de enorme trascendencia..., pero al mismo tiempo vemos que este esfuerzo va consolidándose.
educación no formal, educación de adultos, educación a población de riesgo, inserción social de personas desadaptadas etc. Sus campos de actuación son tres: Educación de adultos, Animación sociocultural y Educación social especializada.